domingo, 14 de marzo de 2010

LA MUERTE EN UNA COPA

Esta bebida, junto con lo que le agregaré, incendiará tu piel, después me iré yo y todo habrá terminado. Ya no recorreré cada uno de los rincones de tu cuerpo que jamás fue mío con mis ojos, con mis temblantes dedos. Nos iremos juntos con el amanecer, acabaré con tus cimientos y con mi ruina, con la voz que siempre me derrumba.
Destrozará tu cuerpo, serás ceniza, polvo, ya no me seguirás a todas partes recordándome qué soy, quién soy. Escaparé de tus brazos, de tu asfixiante precencia. Demonia, brillarás, serás luz por primera vez en tu vida.
Bebe mi amor con esas inmensas fauces que eres, bebe. No puedes escapar.
He visto muchas muertes así, todo terminó. No hay nada que salvar, nada. ¿ Te quejas ?,¿ me odias ?. Cuánto no me he quejado yo, cuánto no he odiado.
Ahora si darás calor como nunca lo has dado. No te rías, calla. Ni hoy ni nunca más me ganarás.
Brillarás como nunca has brillado, bajo estas llamas, mi amor

domingo, 22 de febrero de 2009

Esa luz tardía, breve de nuestra desesperación

aquí está sus aguas resurgidas, agrandadas,
los pasos que regresan a su fuente

aquí, también, el golpe de mis huellas
el lado opuesto de la llama
los fragmentos del bosque

el cansancio de la madera donde apoyo mis huesos

ese calor nace con el alba, ese rocío estremecedor
me sigue los talones

Esdras Parra
Nacio en Santa Cruz de Mora, del Estado Merida

jueves, 1 de enero de 2009



16


Pienso que en estos momentos

tal vez nadie en el universo piense en mí,

que sólo yo me pienso,

y si ahora muriese,

nadie, ni yo, me pensaría


Y aquí empieza el abísmo,

como cuando me duermo

Soy mi propio sostén y me lo quito.

Contribuyo a tapizar de ausencia todo.


Tal vez sea por esto

que pensar en un hombre

se paresca a salvarlo.


Roberto Juarroz ( Dorrego, Buenos Aires, 1925 )

jueves, 11 de diciembre de 2008

Hondo segundo

Opacas las imágenes de de ayer
Los días se confunden en uno solo extensisimo
Imposible decir que fue mi tiempo.
El tiempo no es de nadie: somos suyos.
Somos del tiempo que nos da un segundo
en donde cabe nuestra extensa vida.

José Emilio Pacheco

martes, 4 de noviembre de 2008

Caracol

A Clarice Lispector

cuando la realidad aguijonea
te haces caracol de invierno
retraes la piel hasta una simple peca
encoges la voz en un silbido de pez
te entierras cual reciduo
de cometa empapado por las nubes
vas
hasta el laberinto último
de tu concha
donde es permitido al dolor
estallar en paz.

Márgara Russotto
Escritora venezolana de origen italiano

domingo, 5 de octubre de 2008

Habiendo enfermado en el camino,
mis sueños
merodean por páramos yernos

Basboo

viernes, 15 de agosto de 2008

IV

ESTE es el animal que no existe. Aunque ellos
no lo sabían y, como fuera, lo amaron
-su manera de andar, su carácter, su cuello,
hasta la luz que había en su mirar tranquilo

Es cierto, no existía. Pero porque lo amaban
se hizo un animal puro. Dejaron siempre espacio.
Y en el espacio claro y que quedaba libre
le fue facíl alzar la cabeza y apenas

necesitó exsistir. Nunca lo alimentaron
con grano, sólo con la posibilidad
de ser. Y ésta le dio tal fuerza al animal

que un cuerno le creció en plena frente. Un cuerno.
Se acercó a una doncella, rebosando blancura,
y existió en el espejo de plata el par que en ella.

Reiner Maria Rilke